Jornadas Hacktivista México 2011

En recorrido por D.F., Puebla y Oaxaca, conociendo y animando el trabajo colectivo con herramientas libres, formas de apropiación de la tecnología por la cultura libre y los bienes comunes.

http://espora.org/hackmitin/index.php/JornadasHacktivistas2011

Escuche la entrevista en Radio Jenpöj: http://archive.org/details/EntrevistaEnRadioJenpj-JornadasHacktivistasMxico2011

¡¡¡PRONTO LOS ARCHIVOS DE AUDIO DE LAS JORNADA!!!

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

La necesidad de un lugar común para los movimientos post-socialistas

Trabajo de Grado en Filosofía

Pensar las luchas sociales actuales a partir de la tradición marxista de la masa revolucionaria, no permite apreciar la acción de la multiplicidad de subjetividades y colectivos que subvierten el espacio político en el presente. Es en este sentido que la definición de los movimientos sociales como movimientos post-socialistas de Maurizio Lazzarato devela la necesidad de una nueva forma de pensar la política que permita comprender el carácter múltiple y plural sobre el que se despliegan las luchas sociales hoy en día. El valor del análisis de este autor reside en la renovación que hace de la teoría marxista, pues es a partir de la crítica al marxismo que desarrolla nuevas posibilidades para pensar las formas de organización de las luchas sociales en la actualidad. Sin embargo, en este Trabajo fueron considerados otros autores con la intención de enriquecer y evaluar las categorías propuestas por Lazzarato, y de esta manera desarrollar la idea de un trasfondo común compartido para que la multiplicidad y la pluralidad de los movimientos post-socialistas garantice la acción de la diferencia en tanto carácter propio del acontecimiento.

En este Trabajo de Grado me ocupo del examen de las condiciones de subjetivación del activista de los movimientos postsocialistas de nuestro tiempo, particularmente de sus fuerzas de cocreación y coefectuación, en confrontación con las técnicas de dominación de la sociedad de control. De esta manera puedo sostener la tesis de que es inaplazable la tarea de pensar el trasfondo o background no totalizante ni unificador que configuran de modo abierto dichos movimientos post-socialistas, como un “lugar común” que precisamente hace posible su acción. En este propósito el texto que sirve de punto de partida para el desarrollo de la investigación es Por una política menor. Acontecimiento y política en las sociedades de control,pues en él Lazzarato desarrolla su definición de los movimientos post-socialistas, a partir del examen de su potencia de invención y efectuación de mundos posibles, gracias a que en la acción conjunta las subjetividades y los colectivos mantienen su independencia dentro del todo, y de este modo afirman y garantizan la diferencia. Adicionalmente, teniendo en cuenta el análisis de la potencia de acción del lenguaje en el proceso de subjetivación que Lazzarato ofrece en el texto La filosofía de la diferencia y el pensamiento menor, fue posible ampliar la definición de los movimientos post-socialistas en su relación con las formas de dominación.

En el primer capítulo, considerando los acontecimientos de Mayo del 68 y de Seattle como movilizaciones que hicieron manifiesta la multiplicidad de las subjetividades y la fuerza creadora de la acción colectiva, se muestra el problema teórico y político que encierra la tendencia hacia la totalidad y lo universal del pensamiento sobre el que se construyó la tradición filosófica en Occidente. Pese a que Lazzarato identifica el origen de esta limitación de la política en las ideas de Hegel y Marx, en Antonio Negri y Étienne Balibar encuentra otras lecturas que permiten entender el marxismo como un pensamiento de la multiplicidad en el que están presentes tanto la totalidad como lo múltiple. Lukacs, a juicio de Lazzarato, representa, por contraste con los anteriores, las lecturas que radicalizan las fórmulas marxistas que establecen los términos y sus relaciones dentro de la estructura del todo.

La filosofía de la diferencia de Gilles Deleuze ofrece la posibilidad del pensamiento del afuera, del devenir y del acontecimiento, los cuales le permiten a Lazzarato entender el mundo como un tejido de relaciones en constante construcción, donde las condiciones deben ser creadas y efectuadas. Con Deleuze se afirman los agenciamientos colectivos de enunciación como el lugar donde se realiza la creación y consumación de los mundos posibles que expresan los movimientos post-socialistas, y de esta forma se hace manifiesta la potencia del lenguaje en el proceso de transformación y creación del mundo y de las subjetividades. Las teorías lingüísticas muestran cómo en el lenguaje se manifiestan las formas totalizantes de la política tradicional, la cual niega la multiplicidad propia de las formas del lenguaje que expresa el acontecimiento. Para comprender la tensión entre la teoría política tradicional y el lenguaje fue considerado el doble registro que identifica Guattari en los componentes semióticos. Por una parte se trata de las semióticas significantes que constituyen el sujeto alienado y el colectivo sometido y, por otra, de las semióticas a-significantes en las que opera el reconocimiento de la proliferación de los agenciamientos colectivos de enunciación. A partir de este análisis semántico se exponen los dos planos de lucha sobre los que operan los movimientos sociales en la actualidad: el plano de las instituciones y el plano de la creación y efectuación de posibles que crean los movimientos post-socialistas.

Con el objeto de definir la subjetividad del activista post-socialista se aborda con Arendt y Rancière la manera en la que las formas de exclusión del pensamiento totalizante imponen un modelo de comunicación definido por Guattari como semióticas significantes. En este sentido fue necesario considerar la definición de lo político que propone Hannah Arendt, como aquello que nace en el Entre-los hombres, que es constituido en lo común, a partir de lo cual se inaugura la idea de la multiplicidad como lo propio de la condición humana. Arendt, retomando lo que ella considera ser el significado griego original del concepto de política, encuentra que el problema de la equiparación entre desigualdad política (exclusión) y diferencia realizada por el discurso político tradicional se debe a la identificación que este hace entre política y el modelo de la polis. Por su parte, Jacques Rancière define lo político como el lugar del encuentro litigioso que, al igual que en Arendt, implica la constitución de lo común. Este filósofo francés aborda el problema de la desigualdad en el lenguaje desde la afirmación aristotélica del “ser político como ser del lenguaje”, a partir de la cual desarrolla la idea de que la sujeción como condición del orden social fundado procede de la diferencia del logos consigo mismo. De esta forma se establece un lenguaje dominante que determina la desigualdad entre los seres de habla.

El reconocimiento de la multiplicidad como condición de lo humano no implica que los hombres por naturaleza piensen desde lo múltiple, a partir de lo cual es posible afirmar el lenguaje como el dominio fundamental de la lucha de los movimientos post-socialistas. De esta manera se identifica una característica no totalizante de la subjetividad del activista post-socialista y se comienza a insinuar la pertinencia de pensar el “lugar común”.

En el segundo capítulo, para examinar las formas de organización de los movimientos post-socialistas, se expone el concepto de la cooperación entre cerebros de Gabriel Tarde, el cual surge de su empeño por abrir las mónadas cerradas de Leibniz con la superación de la armonía pre-establecida que determinaba la comunicación y la existencia de las singularidades y del mundo, Tarde inaugura la posibilidad de pensar la multiplicidad y la singularidad como aquello que define a los sujetos, su entorno y sus relaciones. Es por esta razón que en la coordinación las mónadas ellas tienen la potencia de crear y efectuar mundos posibles, pues las mónadas abiertas tienen la capacidad de afectarse mutuamente en la constitución del todo sin perder su singularidad ni su autonomía. Pensar la cooperación entre cerebros es la posibilidad de pensar las nuevas formas de organización y acción de los movimientos post-socialistas. La acción de la cooperación entre cerebros se diferencia del modelo de cooperación en la empresa, pues en la primera no hay un gran cerebro que distribuya las funciones, sino que se trata de un entretejimiento en el que se expresa la potencia creadora de la asistencia mutua, la simpatía o la amistad. De esta forma se estable la multiplicidad como el carácter propio de las singularidades y de los colectivos, la cual les permite la invención y efectuación de posibles, en la pluralidad propia de cada mónada colaboradora.

Como complemento de la afirmación de Lazzarato de la multiplicidad y la singularidad como el carácter propio de los movimientos post-socialistas, sobre el que se funda su potencia de creación y efectuación de posibles, se desarrolla el concepto del “lugar común” de Rancière. Sin un común compartido, las multiplicidades no se reconocerían las unas a las otras, ni la invención y efectuación podría tener una concreción. En este sentido se desarrolla la idea del “lugar común”, no como el lugar del acuerdo sino como el lugar del desacuerdo, en el que se manifiesta la diferencia de las singularidades y los colectivos. No se trata entonces del lugar totalizante de la política tradicional en el que Lazzarato funda su desconfianza en la unidad, sino que por el contrario este común compartido deber ser constituido en el disenso para que sea posible el ejercicio de la política.

Para finalizar, en el ultimo capítulo, se desarrolla la relación entre las técnicas de dominación y los movimientos post-socialistas, con la intención de hacer énfasis en la necesidad de pensar el “lugar común” como el trasfondo de las multiplicidades y las singularidades, ya que en el análisis de los dispositivos de vigilancia y dominación de la sociedad de control es evidente la manera en la que el capitalismo se ha apropiado del carácter múltiple y plural de la cooperación entre cerebros y lo ha puesto a su favor en la proliferación de las técnicas de sometimiento. Así entonces, en un primer momento son descritas las principales características de la sociedad de control y de la sociedad disciplinaria, en lo que Lazzarato sigue a Deleuze, y a partir de ello se desarrolla la forma en la que las tecnologías de la información y la comunicación han sido integradas a las técnicas de dominación. Se trata de la manera en la que opera en estas tecnologías un monolingüismo, es decir, un lenguaje dominante y totalizante que establece un monopolio de la comunicación para garantizar la dominación de las singularidades y la sumisión colectiva. Sin embargo, los plurilingüismos encuentran en la net una tecnología que por su constitución y funcionamiento da lugar a las luchas sociales, permitiéndole a los movimientos sociales no sólo expresar su rechazo, sino crear y efectuar nuevas posibilidades de vida y de acción. En la net las subjetividades y los colectivos son colaboradores, sin que por ello pierdan su identidad y autonomía, es decir, actúan entre lo singular y lo colectivo, a partir de lo cual es posible identificar la subjetividad del activista post-socialista con el concepto de multitud.

El concepto de multitud es enunciado desde las propuestas teóricas de Virno y Negri, con el objeto de darle fuerza a la idea de la necesidad de un “lugar común” en el que las singularidades y los colectivos expresen la diferencia. La multitud es definida por Paolo Virno como lo que se encuentra entre lo Uno y los muchos, donde lo Uno es lo que le otorga unidad a los muchos, y los muchos constituyen la singularización de lo universal. Por su parte, Negri define la multitud como las singularidades que actúan constantemente contra el poder totalizante y que se reconocen en lo común para desarrollar sus potencias creativas contra la neutralización y la dominación.

Descargar texto completo: La necesidad de un lugar común para los movimientos post-socialistas