Entradas de tatiavend

Filosofa residente en Bogotá - Colombia interesada en la cultura libre y la cultura electrónica. Egresada de la Maestría Interdisciplinar de Teatro y Artes Vivas de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá. Fue colabora del Centro Cultural Piso3 entre el 2004 y el 2007, experiencia autogestionada que dinamizó la contracultura bogotana. Desde el 2006 hasta el 2012 hizo parte del equipo de producción del Festival Bogotrax http://bogotrax.org/ concentrando sus esfuerzos en el desarrollo de los laboratorios experimentales, las actividades en barros y cárceles. Cofundadora de la Escuela de Comunicación Por Nuestros Medios http://pornuestrosmedios.wordpress.com/about/. Inicio su experiencia en la producción radial como cocreadora del proyecto Antena Mutante http://www.antenamutante.net/, además ha trabajado como asistente de investigación y realización en programas de interés cultural con el Ministerio del Cultura y la Radio de la Universidad Nacional de Colombia. Fue parte del Proyecto Experimental Interdisciplinario Quía http://proyectoquia.blogspot.com/. En el 2011 participo en el encuentro labSurlab realizado durante el mes de abril en el Museo de Arte Moderno de Medellín (Colombia). En el 2012 fue una de los tres gestores del segundo labSurlab que se desarrolló en el Centro Cultural de Arte Contemporaneo de Quito, CAC, de 15 al 23 de junio del mismo año. En el 2014, participo activamente en Proyecto Buen Conocer / FLOK Society. Durante el 2015, brevemente fue parte del grupo de investgación de David Harvey en Ecuador, el Centro Nacional de Estrategia por el Derecho al Territorio, CENEDET. Entre el 2015 y el 2016 fue a asesora del Ministerio de Cultura y Patrimonio de la República de Ecuador.

Residencia “Cuerpo antena” en Nave Ágora, Buenos Aires

illustration-showing-niels-klim-with-the-tree-people-of-potu-from-the-1845-english-edition-of-niels-klime28099s-journey-under-the-ground.jpgEn agosto del 2019 visité el Laboratorio Nave Ágora de Buenos Aires, como ganadora de la primera edición de la Beca La BARCA, con el proyecto “Cuerpo Antena”, que ha seguido evolucionando y ahora es “Cuerpx Antenx”. Muy atentxs todxs, pronto más información. Acá la reseña de esta experiencia.

Durante los días que estuve en la Nave Ágora, como cuando regreso a visitar a mis padres, tuve la sensación de estar en casa. Siempre estaba acomodándome y despidiendome rapidamente por tener que partir. Asimismo, los días en la Nave fueron la afirmación de que el labSurlab[1] no ha muerto; todo lo contrario, palpita y está vivo cada vez que de nuevo nos juntamos en algún rincón del planeta. Los reencuentros “labsurlabers” siempre son poderosos, nunca falta el componente místico. Esta vez yo estaba inaugurando la residencia de Nave Ágora en Buenos Aires. Nave es como un sueño hecho realidad, tiene todo lo que hemos pensado que debe tener un espacio de laboratorio y residencia, y además el acompañamiento cariñoso, sincero y muy profesional de Natalia, Bernardo y Gabriel.

El proyecto “Cuerpo antena” con el que visité Nave Ágora hace parte de una investigación más grande que parte de una gran pregunta: “¿Por qué no todos los seres humanos podemos conectarnos de la misma manera con todo el sistema de lo vivo del que hacemos parte?”. Esta pregunta se alimenta de mi vida en Ecuador, en los Andes y de la preocupación por seguridad y la privacidad en internet. Uno de los caminos que más me obsesiona en el gran campo que abarca esta pregunta es la idea de que todos los cuerpos tienen una carga electromagnética -mayor o menor- y por tanto todos los cuerpos emitimos y recibimos señales. Este es el lugar del que parte el proyecto “Cuerpo antena”. Se trata de desarrollar un protocolo de alimentación y meditación que me permita aumentar los niveles de minerales en el cuerpo para potenciar mi campo electromagnético, hackear mi cuerpo para potenciar mi sensibilidad y con esto ampliar la capacidad de mi cuerpo para emitir y recibir señales. Trabajar con plantas y con cristales en un proceso de transformación sutil de la sensibilidad, y tejer una posible relación con un proceso de sanación de aquellas enfermedades que padecemos las mujeres en la contemporaneidad que hacen manifiesto el control del capital sobre nuestros cuerpos.

Antes de llegar a la Nave, durante dos meses, llevé una dieta muy estricta por cuestiones de salud, pero aprovechando el esfuerzo hice algunos ajustes a la dieta para aumentar los niveles de silicio y de otros minerales en mi cuerpo. Explicando brevemente, ésta es una dieta que elimina todos los alimentos procesados, las grasas, las azúcares y los carbohidratos. En cambio, consumo mucha linaza, eneldo, quinoa, piña, tamarindo y otras frutas y plantas. La experiencia más fuerte de esta dieta fue el incremento de la sensibilidad, de la capacidad de sentir los cuerpos y sus emociones, pero también la comprensión profunda de cómo la comida nos transforma y cómo la mayoría de los alimentos que consumimos a diario hace parte de cadenas de explotación de la vida -de la tierra, de plantas, animales y personas. Estos alimentos desconectados de las redes que sostienen la vida han perdido su aura y cuando los consumimos nos alimentamos de esa cadena de explotación y así los cuerpos se hacen más dóciles a todo el sistema de explotación y de control de la vida. Además, nuestra dieta común carece de una variedad de vitaminas y minerales que necesita nuestro cuerpo. ¿Cuántas y cuáles de las enfermedades más comunes de la actualidad podríamos evitar aumentando el consumo de minerales?

La fuente principal de silicio en mi dieta fueron las cápsulas de Pau de Arco. Estas cápsulas están hechas con la corteza de lapachos. Los lapachos son unos árboles con los que he tejido en este tiempo una relación muy especial, en Ibagué (mi ciudad natal) se llaman ocobos y están por todas partes, cada agosto la ciudad se vuelve rosada por sus flores (cierro los ojos y veo las alfombras rosadas que cubren la ciudad, este agosto yo en Buenos Aires y los ocobos floreciendo en Ibagué). Hay dos lapachos en Cuenca con los que tengo una relación muy especial y en este tiempo llegó a mi un poema dedicado a los lapachos que me llena de amor.

Cada cápsula de Pau de Arco contiene 10mg de dióxido de silicio. El silicio es un mineral esencial en el cuerpo humano. Sin embargo existen pocas fuentes de silicio asimilable por nuestro metabolismo, tres de estas fuentes son la corteza de lapacho, la ortiga y la cola de caballo. El silicio fortalece los tejidos conjuntivos, los tejidos que le dan cohesión al cuerpo humano y permiten la comunicación entre los sistemas. De manera similar al cuarzo, el silicio es un elemento cohesionador que mejora la comunicación y la relación. Pensé en el silicio porque es el componente principal de los cuarzos. Los cuarzos no solo tienen una frecuencia estable sino que también almacenan grandes cantidades de información y tienen potentes capacidades de transmisión, por eso son tan importantes en el desarrollo de las telecomunicaciones. Tengo la idea de que necesitamos cambios muy sutiles para transformar nuestras relaciones, las relaciones entre nosotrxs y con todos los otros seres vivos con los que compartimos este planeta y esta galaxia. Creo que hay mucha información del pasado y tecnologías actuales que podríamos usar para esto, para relacionarnos de otro modo, comunicarnos de otro modo.

Los primeros días en Buenos Aires quise visitar dos museos: el Museo de Minerales y el Museo de Telecomunicaciones. Me interesaba conocer el discurso oficial sobre los minerales y las telecomunicaciones, así como descubrir las particularidades de estos discursos en Argentina. Me encontré haciendo una arqueología de museos cerrados, dos paseos fallidos y un mal chiste. El mal chiste es que Google me llevó al lugar donde era antes el Museo de Telecomunicaciones, sitio donde ahora está el Museo del Humor. El Museo de Minerales estaba ubicado en la planta baja del Ministerio de Protección pero ya no está: según me informó el personal del ministerio, no es que ya no exista, es que está empacado. Los museos y los relatos oficiales no escapan a la actual crisis política y social que vive la Argentina. En este mundo de hiper-conectividad, donde reinan las telecomunicaciones por encima de la vida, un tiempo en el que la minería se devora al planeta en nombre del progreso llevándonos a una catástrofe que parece inminente, parece que es mejor no hablar de eso y no pensar ni en las telecomunicaciones ni en los minerales.

Llegué a Nave Ágora después de la primera dieta y algunos experimentos de transmisión de información, una especie de telepatía experimental, así que quise aprovechar mi residencia para diseñar protocolos y dispositivos que me permitieran medir las variaciones de este campo electromagnético en expansión y así poder extraer datos en la próxima dieta. Hice una cocción de cristales de Sal de Rochelle para probar sus propiedades piezoeléctricas, así como también las propiedades piezoeléctricas de los cuarzos y la turmalina. Gracias al acompañamiento del equipo de Nave, trabajé una tarde con Jorge Crow. En esta jornada, comprobamos que los cuarzos y las turmalinas deben tener unas características específicas para que puedan ser usados como transmisores de energía, y con fascinación comprobamos las propiedades piezoeléctricas de los cristales de Sal de Rochelle. En este punto mi investigación ganó dos elementos muy importantes: por una parte, quedó abierto un campo de experimentación plástica con la Sal de Rochelle para desarrollar un dispositivo estético y poético del proyecto “Cuerpo antena”; y por otro, hacer mediciones de la resistencia galvánica como una posibilidad para obtener datos de las sutiles variaciones electrónicas que puede tener el cuerpo con la dieta mencionada.

Presentar mi proyecto varias veces me permitió poner a prueba todo el flujo de pensamiento en el que articulo saberes muy diversos para responder a esa gran pregunta original. Las conversaciones con el equipo de Nave, así como la presentación en el laboratorio y el desarrollo del taller “Futurotopías Trans-Andinas”, me permitieron identificar las fortalezas y debilidades del trabajo que estoy haciendo. Del taller salió la posibilidad de visitar a un grupo de profesores de la Carrera de Artes Electrónicas de la Universidad Tres de Febrero, otro encuentro importante, no solo por la cantidad de amigxs que tenemos en común que nos permitió construir un espacio de complicidad sino por la tranquilidad que produce saber que hay más gente pensando futuros posibles, otros futuros más allá de las distopías en donde las tecnologías dejan de ser diosas y se sublevan para hacer posible la construcción de otro tipo de relaciones. Un futuro no catastrófico, aunque sí un poco apocalíptico.
Nota final
Buscando cuarzos en Buenos Aires para probar sus propiedades piezoeléctricas, compré un cuarzo muy bello, con la intención de estresarlo y tener señales de él, pero no pasó nada. Sin embargo, una semana después de mi estadía en Buenos Aires, investigando sobre los cuarzos archivadores y los cuarzos transmisores, descubrí que este cuarzo que había comprado era un cuarzo transmisor. Por un momento, pensé y sentí que la residencia en Nave Ágora, así como el reencuentro con un amor, solo habían sido una excusa para encontrarme con este cuarzo. Ahora “Cuerpo antena” tiene un nuevo componente: conocer las propiedades de este cuarzo transmisor. A partir de ahora somos dos en esta investigación: mi cuarzo transmisor y yo; yo con un nuevo cuerpo, un cuerpo más sensible al que le está costando la existencia más de lo normal, en un tiempo muy oscuro en el que la vida titila intensamente y de bella manera en medio de una oscuridad abismal.

[1] labSurlab (lSl) fue un encuentro que tuvo dos ediciones, un escenario de confluencia, diálogo, creación y producción de conocimiento entre iniciativas y proyectos, que en ese momento se estaban gestando en torno a la cultura libre, el arte, la ciencia, la tecnología, el software libre y las comunidades, entre instituciones y colectivos independientes, con el fin de tejer una red de redes en Latinoamérica y conectada con el mundo. El primer encuentro fue en el Museo de Arte Moderno de Medellín en el 2011. El segundo encuentro fue en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito (CAC), en el 2012. Yo trabajé en la coordinación del labSurlab 2012, Natalia y Bernardo nos compartieron la experiencia del Centro de Experimentación e Investigación en Arte Electrónicas de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, CEIArtE. Nunca hubo un tercer encuentro, o en realidad el tercer encuentro nunca ha dejado de suceder.

Report: Useful Fictions Symposium

photo_2019-11-11 15.59.19Between 9 to 13 of sept of 2019, I participated like a scholarship in The Useful Fictions Symposium in the ​École polytechnique, Institut Polytechnique de Paris, France. Here I share some ideas and felings from this expirience.

Lab 2[1] immersed me in an experience of the world in which situations are defined by microclimates. To think of life as a system of variations in which relationships are defined by the thermal tension between bodies and the environment. From this idea, science as well as art, develop metaphors that allow us to approach the idea of the physical and chemical phenomena of life. To think from microclimates is to think from the absence and presence of the different states of water in the environment and in the body, and from the relations between these it is possible to follow the variations of a body, its behaviour, and to understand the relations as a constant tension between affecting and being affected.

The experimentation with Stuart Dalziel’s thermal camera activated in me an idea that is central to Andean medicine, also shared with other ancestral medicines; the understanding of illness as a thermal unbalance of an area or organ of the body, which is related not only to the physical issues of the body machine, but also to the emotions and effects of the world on our person. From this understanding diseases and ailments are treated with plants, hot or cold, depending on what the body needs. Following this idea Lab 2 was too short to experience the relationship between bodies of different kingdoms; animal, vegetable and mineral. Using Dalziel’s camera to delve deeper into the possibilities of relationships between kingdoms, to make visible that which we do not see without the camera, how the bodies of different kingdoms are affected when they enter into relationship, to make visible the effects on the body of ingesting an infusion of hot plants or an infusion of cold plants, and why not, to explore the possible poetic developments of that which the camera shows us, lets us see, that which our vision cannot see. I also lacked time to test the camera in an open space like the forests of the School.

For my current research, Lab 2 forced me to think about the need to design protocols that allow me to measure the variations of bodies. For my project “Cuerpx Antenx” following the variations of the dermal resistance and the internal temperature, are important data to develop the protocols that allow us to recover telepathy as an alternative to internet. After this lab I began to work with four recording instruments that will be fundamental for the development of my research:
1) Diary of findings and difficulties of the meditation sessions with crystals.
2) Diary of dreams.
3) Journal of physical and sensitive effects in the development of the diet to become “Cuerpx Antenx” and telepathic experiments.
4) Table of daily values of dermal resistance and basal temperature.

The data collected with these four instruments will be interwoven and raise new questions, multiplying the power to build a poetics between the execution of a protocol, the variations of my body and the surprise of telepathy.

The experience of Useful fiction has left me with many questions, some new and others revived from the past; above all I remembered the need not to forget that it is only in experimentation where art and science can create a dialogue, a tension in which none is superior to the other, where experimentation is like a ferment or a composite full of microorganisms, where life -autonomous- can make poetry appear.

[1] Lab 2: A MICROCLIMATE OF ONE at the Laboratoire d’Hydrodynamique (LadHyX)
Host: Jean-Marc Chomaz (LadHyX, École polytechnique)
Research Associates:
Tim Hyde (Department of Art, University of California, Davis)
Stuart Dalziel (DAMTP, University of Cambridge)
Independent Artist: Jenny Dalziel
Assistants: Anouk Daguin, Olga Flor, Nicole Vereau-Kraemer
Graduate Fellows: Peter Hoffman, Beatriz Tatiana Avendaño Peña, Nathalie von Veh

Talleres Transhackfeministas

 

 

 

 

 

Cómo preparación para el taller de Transhackfeminismos que dirijo del 21 al 23 de noviembre de 2019 en Arte Actual, FLACSO Quito, he organizado alguno talleres durante el año en Cuenca y Guayaquil para probar metodologías, tiempos y sensibilidades al compartir información y conocimientos que habitan en el cruce entre cuerpo, tecnología, feminismo, ancestralidad y futurotopías.  (Pronto más información)

 

Noche de posporno

Las noches de posporno en Palier Café – Libro, iniciaron a partir de la censura de la programación de posporno de la sección de género en el Festival de Cine de la Orquídea 2018. Ha sido una experiencia muy interesante, cómo un oasis en la ciudad para hablar de otros placeres, otros erotismos, otras sexualidades posibles. Las noches de posporno en Palier, son noches donde gente muy diversa nos reunimos ver posporno y conversar. (Pronto más información)

 

Cabaret literario transhackfeminista

Lectura de conjuros para estimular la desobediencia por Aro Varse, acompañada de hechizos cibersonoros de Irma Von Theremin.

En este cabaret invocamos a dos mujeres muy importantes en la historia de la música electrónica:
– Clara Rockmore: La maestra del theremin, que colaboró haciendo mejoras al instrumento y desarrollo la técnica más exacta para tocarlo.
– Pauline Olivero: Por su mística y por el desarrollo de dos conceptos fundamentales para la experimentación sonora; “la escucha profunda” y “consciencia sónica”. https://paulineoliveros.us/

“Llamamos con este tema a los cuatro puntos cardinales, a nuestras ancestras y animales de poder como protección para este ritual cabaret trans hack feministas. Conectamos con los 4 puntos cardinales para activar el campo electromagnético que compartiremos todos y todas en este sesión.
Unos de los textos que han sido significativos para nuestra formación y constructivos d de pensamiento político ha sido el de la bruja mayor, Federichi. Su investigación histórica nos permitió recuperar y Reinvindicar la imagen de “Bruja”, que por años fue maltratada y minimizada, por miedo, miedo a la imagen de poder en un cuerpo femenino, miedo a perder el privilegio del conocimiento por parte de patriarcado, miedo a reconocer que somos iguales en nuestra diferencia. Hoy con este ritual-cabaret la conjuramos: Silvia Federichi, ven a nosotras, el saber también es nuestro, ni un paso atrás.
El primer conjuro de esta noche viene de nuestro amuleto, llamado vulgarmente libro: “Devenir planta- bruja-máquina”…”

Exposición: La tecnología somos nosotrxs

La luz del sol nos iluminaba durante el día y en la noche nos acompañaba el fuego. Alrededor suyo construimos el sentido de comunidad y desarrollamos la capacidad de pensamiento. Aprendimos a cocinar los alimentos. El fuego, es el primer descubrimiento del Homo faber (pensadoras como Hannah Arendt o Henri Bergson defienden que el humano es el animal capaz de fabricar herramientas (faber), de emplear la tecnología –no es el único en la tierra, pero tal vez el más prolífico–, mientras que otra de sus capacidades, el pensamiento (sapiens), es una capacidad de muchos seres, incluso vegetales). Con el fuego nace la tecnología. Crear el fuego, manipularlo y controlarlo, marcó una transformación de las relaciones entre el Homo faber y el entorno.

La observación del cielo en la noche y de los planetas y satélites naturales visibles por el reflejo de la luz del sol, nos permitió desarrollar el conocimiento necesario para navegar los mares. Nuestro territorio se hizo más grande. Aprendimos a dialogar con la luna y la agricultura fue más eficiente, comprendimos que los ciclos de los cuerpos, incluido el nuestro, se relacionan con el movimiento de los cuerpos celestes.

En nuestra obsesión por comprender la naturaleza de la luz y la visión, hemos vivido una experimentación constante. Llegamos a la cámara obscura y otros artilugios de la misma especie con los que aprendimos a capturar el mundo real -embalsamar el instante-. Nos bastaba un pequeño agujero por donde entre la luz para encantarnos por la magia de la exposición.

Ahora despertamos con el brillo del celular antes de los destellos del sol, caminamos seguros solo bajo la guía de faros y señales luminosas. Sabemos si avanzar o no, por donde entrar y salir, o si hay peligro por la presencia de luces de colores. Parece que dialogamos con la luz, construimos y transformamos el mundo desde la virtualidad, acariciando pantallas y rascando teclados. Aún no sabemos hasta qué punto la luz es ciencia o es magia, hasta qué punto la tecnología es ciencia o es magia.

Parece brujería reconocer que las piedras están vivas al igual que los minerales que componen los dispositivos tecnológicos. Pero no, es ciencia, es física y es química. La tecnología hace parte de la biósfera. Suely Rolnick nos invita a pensar la biosfera como un gran un campo de fuerzas que solo puede ser descifrado a partir de los afectos, de la influencia de las fuerzas sobre nosotrxs, sobre el saber-del-cuerpo.

Cuando el arte logra transpasar la idea de la tecnología como medio de representación, la tecnología y el arte se transforman en un medio de aproximación a la experiencia sensible, entendiendo el mundo como campo de fuerzas y no como campo de formas, construimos nuevas relaciones y cartografías guiados por los afectos y las sensaciones. Disolvemos las fronteras entre lo natural y lo artificial, hacemos polvo la superioridad de lo humano. Es en estas experiencias sensibles que reside el poder subversivo de los afectos, se convierten en un arma política cada vez que disolvemos el miedo y la angustia que nos produce la velocidad del mundo y la transformamos en fuerza creadora.

Curaduría Quito: Tatiana Avendaño
Centro de Arte Contemporáneo de Quito, del 4 de agosto al 16 de septiembre de 2018
Curaduría Cuenca: Pedro Soler
Sala Proceso / Arte Contemporáneo, Casa de la Cultura Núcleo del Azuay, del 15 de marzo al 25 de mayo 2019
Artistas: Daniela Moreno Wray (Ecuador ) Iza Paez (Ecuador) José Luís Jácome (Ecuador) Noe Mayorga (Ecuador) Juan Carlos León (Ecuador) Juan Orozco (Colombia) Luis Negrón (Venezuela) Morehshin Allahyari (Iran) Tabita Rezaire (Guyana Francesa ) XMediaLab (Ecuador) Tatiana Rodriguez (Ecuador)

Ficha de sala La tecnología somos nosotrxs, Centro de Arte Contemporáneo de Quito, CAC

http://recodo.sx/category/proyectos/la-tecnologia-somos-nosotrxs/

Capítulo 105: La tecnología somos nosotrxs

https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/10/muetra-tecnologia-somosnosotrxs-quito

(Páginas 14 y 15)

Extremøphilia: subjetividad / arte / ciencia espacial

Reseña para Sycorax por Tatiana Avendaño

En el equinoccio del Killa Raymi, el 22 de septiembre de 2018, fue lanzada la primera edición de la revista Extremøphilia, que nace a partir de la convocatoria a la sexta edición de la Revista de las cuestiones (en portugués Revista de questões, filosofia, tradução e arte) del Departamento de Filosofía de la Universidad de Brasilia. Hilan Bensusan, integrante del equipo editorial de la Revista de las cuestiones, invitó a Fabiane M. Borges (psicoanalista investigadora de las ciencias y artes espaciales) a coordinar la convocatoria de una edición dedicada a pensar la relación arte, subjetividad y ciencia espacial. Para este trabajo, Fabiane invitó a su vez a Eduardo Duwe a colaborar en la coordinación de la sexta edición. Fue en este proceso que nació Extremøphilia.

El nombre de la revista surge de la admiración por las bacterias capaces de habitar en condiciones extremas de temperatura, salinidad, gravedad, radiación, o presión atmosférica. Extremøphilia resulta de la unión de dos palabras: del latín extremus (extremo) con el griego philia (amor): “amor por los extremos/amor extremo”. Más allá de las bacterias, su existencia milenaria y posibilidades de mutación y pervivencia, la extremøphilia remite a la posibilidad de desarrollar un pensamiento cosmopolítico que aborde de manera radical las políticas de la actualidad: la identidad de género, raza, clase; la migración, la explotación de la naturaleza y la globalización corporativa. Es una provocación a traspasar los límites terrenales del pensamiento, el arte y la construcción de la subjetividad.

Interesados en la producción de pensamiento especulativo y ficcional, la difusión de investigaciones académicas y proyectos experimentales científicos y artísticos, Fabiane y Eduardo lanzaron en febrero de este año un llamado a través de internet en inglés, español y portugués, con ocho ejes de trabajo,[1]presentados como campos de posibilidad más que como límites o parámetros de evaluación. La convocatoria tuvo una gran acogida, y generó un trabajo editorial más extenso de lo que imaginaban. El resultado final es una revista que nos regala varias vías de entrada al pensamiento extremophilico, la mayoría de los artículos seleccionados difícilmente se pueden clasificar en uno solo de los ejes propuestos.
Este primer número recoge textos de diferentes países, la mayoría de ellos en inglés, otros en español, francés y portugués. Los textos de esta primera edición permiten acercarnos por distintas vías a problemáticas actuales a partir de la relación arte, ciencia y espacio. Es posible afirmar que una idea presente en todos es la exploración de la noción de “espacio” desde el pensamiento y la creación, como oportunidad para pensar un nuevo comienzo de humanidad que sea menos antropocéntrico.
Annick Bureaud (Francia) propone una cartografía de la relación entre arte y satélites, diferenciando el arte satelital (uso de satélites existentes o de sus datos para la creación) de los satélites artísticos (lanzamiento de objetos con fines plásticos). Por su parte, el texto de Pedro Soler (España/Ecuador) comparte la curaduría Arte en órbita, expuesta en el Centro de Arte Contemporáneo de Quito en el 2015, una propuesta que reunió proyectos artísticos espaciales de países ubicados sobre la línea ecuatorial. El colectivo de artistas “Kongo Astronauts” presenta una reseña de su trabajo desde Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo; para ellos la especulación sobre el espacio es una estrategia de resistencia pos-colonial que se manifiesta en diferentes prácticas artísticas.
Helena K. Boscolo y Laercio Namikawa de São José dos Campos, del Estado de Sao Pablo, comparten imágenes del Parque Nacional del Iguazú tomadas por el satélite chino-brasileño CBERS-4: un acercamiento a las poéticas creadas por satélites. Los Astrovandalistas (Brasil/EUA) presentan su proyecto Imaginário inverso: a través del tallado láser de rocas quieren dejar mensajes para el futuro o para los habitantes de otras galaxias.
Cuestionar las relaciones entre nosotros y con los otros cuerpos vivos, experimentando otras formas de comunicación, es lo que proponen Arendse Krabbe & Mirko Nikolic (Dinamarca)con la presentación de su proyecto transensorial remoto de comunicación telepática multitemporal a través de líquenes, el vagabundeo hemisférico interplanetario a través de organismos endolíticos.
Helen Schell (Inglaterra), con su artículo “Moonstruck…….Did a woman land on the Moon?” nos introduce en el misterio de la astronauta de la NASA, Jeanne J. Crane, que murió el 17 de agosto de 2001, a los 38 años, y pudo haber sido la primera mujer en pisar la luna, así como la primera persona en morir en el espacio durante el despegue de su nave para retornar a la tierra durante la operación “Leda 1”. No hay muchos datos sobre ella; lo poco que se conseguía en internet ha desaparecido y en los archivos de la NASA no hay información.
La ciencia ficción como campo de pensamiento filosófico es lo que explora Carlos Henrique Carvalho (Brasil), quien presenta un texto en el que se analiza el cyberpunk como una cuestión estética y política, comparando la producción de ciencia ficción de los años ochenta con la actual.
Para acercarnos al afrofuturismo, Kênia Freitas y José Messias (Brasil) entregan un artículo que cuestiona el lugar de las distopías de las narrativas negras contemporáneas, para introducirnos a una lectura pos-apocalíptica del presente. Por su parte, Fabiane M. Borges nos permite reconocer el afrofuturismo como una tradición de pensamiento que tiene una incidencia real no solo en el campo del arte, sino también en los movimientos sociales. Leila Lopes nos ofrece otra aproximación al afrofuturismo con sus imágenes afro-utópicas y erótico-espaciales. Uno de los textos más importantes de esta publicación es el Manifiesto Terracosmista,[2] construido colectiva y especulativamente en la II Comuna Intergaláctica[3] 2018, que permite acercarnos al pensamiento extremophilico con todas sus raíces y posibles derivaciones.
Desde México, Juan José Infante nos acerca a las peripecias burocráticas necesarias para lanzar un objeto al espacio, a través del proyecto Ulises.En la misma línea de las políticas públicas espaciales, Joanna Griffin (Inglaterra/Índia) y Alejandro Duque (Colombia, Suiza), cada uno por su parte, nos recuerdan la “Declaración de Bogotá”, un documento firmado el 3 de diciembre de 1976, durante la primera reunión de países ecuatoriales (Brasil, Ecuador, Colombia, Indonesia, Uganda, Kenia y República del Congo), con miras a defender el espacio ultraterrestre, que hace parte de nuestro territorio y al que deberíamos poder acceder en cuanto las condiciones tecnológicas permitan ubicar nuestro propio satélite en el espacio exterior. Estos países tienen en común la línea ecuatorial y, por tanto, también la Órbita geoestacionaria, que es la órbita ubicada sobre la latitud 0º. Los objetos que en ella se ubican (a una distancia aproximada de 35.871 km por encima de la Tierra) tardan 24 horas por giro sobre nuestro planeta, por lo cual parecen inmóviles o estáticos sobre nosotros. Este es el espacio ideal para los satélites de radio y televisión por la aparente inexistencia de movimiento. En 1967, la ONU intentó declarar laÓrbita geoestacionaria como un bien común de la humanidad, para que pueda ser explotada por todos los países.
Los textos de Duque y Griffin nos invitan a recuperar la discusión sobre la extensión aérea del territorio y los límites de la gravedad vs. el dominio de los países ricos y las corporaciones sobre la línea del Ecuador. Recordemos que el 21 de agosto del 2018, el presidente Lenín Moreno anunció un paquete de medidas económicas para recuperarla economía ecuatoriana,[4] que incluye la eliminación de ministerios, así como también la fusión y supresión de otras instituciones, entre las cuales se encuentra el Instituto Espacial Ecuatoriano (IEE)[5] que pasará sus atribuciones al Instituto Geográfico Militar. Para algunos, el problema radicaba en que el Instituto dependiera del Ministerio de Defensa, más allá de los cuestionamientos sobre el clientelismo, la corrupción y la inoperatividad de la institución. Lo cierto es que Ecuador le ha puesto un límite al ejercicio de sus derechos sobre el segmento que le corresponde en la Órbita geoestacionaria[6].Perder la observación de la Tierra es congelar las posibilidades de desarrollo científico en temas relacionados con el sensoriamiento o percepción remota, los sistemas propios de información geográfica, la gestión de geoinformación temática orientada a la defensa, el inventario de recursos naturales, la promoción del uso pacífico del espacio ultraterrestre, entre otros objetivos del IEE.
Sin embargo, aceptando la invitación de la revista Extremøphilia, podemos pensar que el cierre del IEE inaugura un campo infinito de creación y pensamiento especulativo en relación al espacio exterior. Podemos arrebatarle a la ciencia y a la religión el dominio exclusivo del pensamiento y la salvaguarda del espacio exterior. Cuando observamos las relaciones entre el Vaticano y la NASA, que parecen de ciencia ficción o parte de una acción performática, salta a la vista la potencia plástica de esta relación[7].Si sobrepasamos los límites territoriales, nuestros referentes, las barreras de nuestro pensamiento explotarán en mil pedazos y flotarán eternamente en la infinitud del espacio exterior. Crear teniendo como aspiración el campo infinito de ese espacio es romper la barrera de lo conocido, traspasar el límite del lugar sagrado donde habita el dios católico… ¡Boom! Podemos conquistarlos cielos pensando fuera de los límites de la bóveda celeste: cuestiones como el sexo, el género, la religión, la política, nuestra relación con la naturaleza, la vida y con nosotros mismos.
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Notas
[1] Ver: https://saciesite.files.wordpress.com/2018/01/extremophilia_llamada_abierta.pdf.
[2] Ver: http://periodicos.unb.br/index.php/dasquestoes/article/view/31173/21522 y https://www.facebook.com/extremophilia. El Manifiesto Terracosmista surgió a partir de un laboratorio coordinado por Fabiane M.Borges y Leno Veras, durante la Comuna Intergaláctica II, llamado Ficción Especulativa. El manifiesto fue compuesto a través de la elección de algunas palabras clave que el término TERRACOSMISMO suscitaba. Este se deriva del Cosmismo ruso (https://es.wikipedia.org/wiki/Cosmismo_ruso) y del concepto terranos de Donna Haraway. Durante los días del laboratorio, se encontraban en el parque para leer otros manifiestos y hablar acerca de esos conceptos. Así se fueron construyendo las palabras. El resultado fue un manifiesto de ochopuntos principales que son: 1) Terranos, 2) Cosmistas, 3) Terracosmista, 4) Anarcomunales, 5) Criptoparanóicos, 6) Desaceleracionistas, 7) Panspermianos Animistas, 8) Impactitos.
[3] Ver: http://comuna.intergalactica.space/. En noviembre de 2017, se desarrolló la I Comuna Intergaláctica en el Observatorio del Valongo en Río de Janeiro. La segunda se llevó a cabo este septiembre en el Planetario y Escuela de Astrofísica de São Paulo en el Parque del Ibirapuera (el mismo parque que acoge la bienal de São Paulo). Para hablar de la Comuna Intergaláctica, es necesario referirse al MSST, el Movimiento de los Sin Satélite, que en palabras de Fabiane M.Borges “[…] es una propuesta que está menos en la estética del hackerismo europeo, más volcado a un movimiento trandisciplinar que convoca a científicos espaciales, astronómicos, filósofas, astrofísicas, artistas visuales, indígenas, quilombolas, todos los que puedan y quieran contribuir a ampliar la discusión y traer el espacio para el debate, pensando la Tierra principalmente como parte de lo que llamamos espacial”. La Comuna Intergaláctica, por su parte, es más popular y, al mismo tiempo, más especializada. El MSST es una propuesta poética pero también política e intenta aprovechar en mayor escala la discusión sobre el papel del tercer mundo en las ocupaciones espaciales, entonces el MSST es poética y política, artística e intervencionista. La ComunaIntergaláctica parte de esa misma idea, pero intenta avanzar en esos niveles institucionales y en la ocupación del Espacio.
[4] Ver: https://www.eluniverso.com/noticias/2018/08/22/nota/6917855/que-labor-cumplio-agencia-espacial-ecuatoriana-cuya-eliminacion.
[5] El Instituto Espacial Ecuatoriano fue creado con el Decreto Ejecutivo No. 1246 del 19 de julio de2012, publicado en el Registro Oficial No.759 del 02 de agosto de 2012, como entidad de derecho público, con personalidad jurídica y patrimonio propio, dotado de autonomía presupuestaria, financiera, económica, administrativa y de gestión, adscrito al Ministerio de Defensa Nacional, con domicilio principal en el Distrito Metropolitano de Quito, provincia de Pichincha.
[6] Por su parte, las empresas privadas continúan avanzando. Según una noticia del 6 de octubre, durante el 69º Congreso Internacional de Astronáutica, la Agencia Espacial Civil Ecuatoriana (EXA), la Agencia Espacial de Colombia (AEC) y la empresa Astrobotic, firmaron un convenio para iniciar una campaña de exploración lunar, usando un satélite de esta última empresa. Ver https://www.elespectador.com/noticias/ciencia/colombia-y-ecuador-firman-convenio-para-enviar-mision-la-luna-articulo-816510.
[7] https://www.theguardian.com/world/2017/oct/26/pope-francis-to-call-international-space-station.